| 120 años de la primera Misa Ortodoxa en América Latina |
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| Domingo 17 de Enero de 2010 08:44 |
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Por razones de verdad histórica, no es redundante aclarar que, al decir América Latina, se hace referencia a la situación geopolítica de aquel momento histórico, dado que unos 40 años antes de dicho evento, América Latina se extendía hasta el territorio de la actual California, donde había, ya entonces, puestos de avanzada de Rusia, colindantes con territorios españoles y luego mejicanos. Por ejemplo, en el puesto ruso más avanzado hacia el sur, llamado Fort Ross (hoy monumento histórico, ubicado unos 120 Km. al norte de San Francisco), se conserva aún hoy el edificio de la capilla ortodoxa de dicho fuerte ruso. A esta vecindad ruso-española, hoy casi inverosímil, tácitamente se referió Mihail Gorbachov durante su visita a España, a fines de la década de ochenta, al decir en un acto, que hubo en la historia fronteras comunes entre Rusia y España, para asombro del Rey Juan Carlos y las autoridades del gobierno español presentes. Por las mismas razones de verdad histórica, hoy es necesario aclarar que tal vecindad, en aquellos tiempos, era pacífica y hasta amistosa. A punto tal que los indios hispano-hablantes de California solicitaban al Zar Ruso –y recibían de él- una certificación de que los consideraba sus amigos. Algo similar sucede con Alaska, entonces rusa y ortodoxa, que conserva, parcialmente, hasta el presente, templos en los que se continúan oficiando servicios ortodoxos. Otra curiosidad histórica sobre el tema es el hecho de que este primer servicio de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Buenos Aires, hace 120 años, no fue oficiado para fieles rusos, sino para habitantes ortodoxos en la Argentina de aquel momento, de origen griego, sirio, libanés, yugoslavo (serbios, montenegrinos y dálmatas), rumanos, búlgaros, gitanos y otros, quienes habían peticionado al Zar ruso, el establecimiento de una Iglesia Ortodoxa Rusa en la Argentina. Cabe destacar que, en las Iglesias Cristianas Orientales, siempre se consideraba al Zar Ortodoxo como Protector ecuménico de todos los fieles cristianos ortodoxos en el mundo. Esta primera Iglesia Ortodoxa Rusa en Buenos Aires fue modestamente instalada en dos habitaciones de un departamento alquilado, con un iconostasio móvil enviado desde una Iglesia Ortodoxa Rusa anexa a la embajada rusa en Madrid. Un año y medio después el Padre Mihail volvió a Rusia. Después de cierto tiempo, llegó a Buenos Aires un nuevo sacerdote ruso, el Padre Constantino Izraszov, quien obtuvo el status de agregado a la embajada imperial de Rusia en Buenos Aires. Los primeros fieles del nuevo párroco seguían siendo mayoritariamente no rusos. La cantidad de rusos no llegaba a una docena, sin contar al personal de la embajada. Muy pronto, el Padre Constantino llegó a la conclusión de que el desarrollo normal de su parroquia dependía de la adquisición de un terreno para construir sobre él un templo ortodoxo. Se organizó una colecta en Rusia y en Argentina, con cuyo producido se compró un terreno en la calle Brasil, frente al Parque Lezama. La piedra fundamental del templo fue colocada el 18 de diciembre de 1898 y la bendición del mismo se efectuó el 6 de octubre de 1901, con la presencia del presidente de la República, General Julio A. Roca, de miembros de su gabinete, del cuerpo diplomático y de destacadas personalidades de la sociedad argentina. Este templo, dedicado a la Santísima Trinidad, fue inaugurado con un iconostasio provisorio pintado sobre tela. Sin embargo, muy pronto fue encargado a Rusia un nuevo iconostasio de mayólica, realizado en la escuela de arte N. V. Gogol, en la ciudad de Mirgorod, en la provincia imperial de Poltava. El iconostasio de mayólica llegó por barco en cincuenta grandes cajones y fue armado por especialistas en cerámica, españoles de Toledo. Dicho iconostasio fue bendecido por el padre Constantino en el año 1904 y fue dedicado a los protectores celestiales del emperador Nicolás II y de la emperatriz Madre, María Fiodorovna, quienes eran también donantes para la construcción del templo. + |











La primera misa de la Iglesia Ortodoxa, según el rito de San Juan Crisóstomo, en América Latina, fue celebrada hace 120 años en la ciudad de Buenos Aires. Antes, no había sido celebrada ninguna misa de este rito por la escasez de fieles y la total ausencia de templos y clero ortodoxo en esta parte del mundo. Esta primera misa ortodoxa fue celebrada el 13 de enero de 1889 por el sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Padre Mihail Ivanov, con asistencia del diácono Sezemski.