Folletos Misioneros Ortodoxos

 

 

 

 

rocorstudies.org - Historical Studies of the Russian Church Abroad




Русская версия Español

Sant?simo Patriarca  de Mosc? y Toda Rusia KIRILL

Santísimo Patriarca de Moscú y Toda Rusia KIRILL

 

Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero Metropolitano de Am?rica Oriental y Nueva York HILARION

Primer Jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero Metropolitano de América Oriental y Nueva York HILARION

 

Obispo de Caracas y Suramerica JUAN

Obispo de Caracas y Suramérica JUAN

Mensaje Pascual de Monseñor Juan, Obispo de Caracas y de Sudamérica Imprimir Correo electrónico
Jueves 01 de Abril de 2010 23:14

Mensaje Pascual de Monseñor Juan, Obispo de Caracas y de Sudamérica¡Cristo resucitó!

¡Queridos hermanos y hermanas, fieles de la Iglesia de Cristo!
En los templos de todo el mundo cristiano resuena el solemne canto pascual que glorifica al Señor, resucitado de entre los muertos.

Durante la semana anterior, los cristianos volcaron sus corazones hacia el recuerdo de los últimos días de la vida terrenal del Hijo de Dios encarnado, lamentándose ante el gran misterio de su Pasión y con dolor en el corazón se asombraron frente al odio e ingratitud humanos, pero hoy, por gracia divina, se exaltan por la alegría de la Resurrección de su Salvador. En lugar de la oscuridad - la luz, en lugar de la tristeza – la alegría, en lugar de la maldad humana – el inconmensurable amor divino.

La Resurrección de Cristo es la base de toda nuestra fe, de toda nuestra esperanza. Como escribe el Santo Apóstol Pablo “Si Cristo no resucitó, entonces nuestra fe fue vana…entonces nosotros somos los más infelices entre todos los hombres” (I Cor. 15. 17-19). Pero Cristo en verdad resucitó, y nosotros mismos lo vimos con los ojos de la fe. Y no sólo esto. Si en la antigüedad San Agustín vio en el florecimiento, inexplicable humanamente, de la Iglesia de Cristo después de las persecuciones, la prueba más veraz de la Resurrección de Cristo, nosotros hemos visto con nuestros propios ojos y en nuestro tiempo cuando Cristo, resucitado de entre los muertos, hizo resucitar su Iglesia, su Cuerpo Místico, tantos años humillado por los ateos, enemigos de Dios y de la humanidad. Pero, lamentablemente, en forma análoga, como en el tiempo de los evangelios, los enemigos de Cristo, impotentes para reconocer su Resurrección, decían que sus alumnos, supuestamente, habían robado su cuerpo, hoy existen aquellos que, no deseando aceptar la resurrección de su Iglesia, dicen que también ella fue robada.

Nosotros los cristianos debemos vivir la Resurrección de Cristo, tanto en la vida personal como en la vida eclesiástica, y de tal manera, no sólo ser testigos, sino ser una prueba viviente de la Resurrección de Cristo, pues sino toda nuestra fe es realmente vana.

¡Cristo resucitó! ¡En verdad resucitó!

+ Juan, Obispo de Caracas y de Sudamérica